viernes, 16 de enero de 2009

LA NEGACIÓN... ó ¿Corazón coraza?


Personajes:
La extrovertida
La introvertida

(Se sube el telón, nos encontramos ante dos chicas sentadas en una mesa tomando una cerveza y hablando)

La extrovertida: ¿Pensaste en mí?
La introvertida: Y... puede ser
La extrovertida: Yo sí pensé en tí, mucho, todo el tiempo
(La introvertida baja su mirada)
La extrovertida: ¿Por qué nunca retienes mi mirada?
La introvertida: Porque tengo miedo
La extrovertida: ¿Miedo? ¿A qué?
La introvertida: A sentir... aunque sí, también pensé en tí
La extrovertida: ¿Desde cuando piensas en mí?
La introvertida: Y no llevo la cuenta de eso, pero desde que te besé se hizo más fuerte
(La extrovertida extiende su mano en la mesa, La introvertida en un acto muy sutil coloca su brazo encima de la mano de esta, La extrovertida comienza a acariciar con sus dedos muy suavemente aquel brazo, se miran)
La extrovertida: ¿Sientes eso?
La introvertida: Sí
La extrovertida: ¿Quieres que me detenga?
La introvertida: Si tú quieres...
La extrovertida: No pregunté eso, pregunto si tú quieres
La introvertida: Pues... no, no quiero que lo detengas
(La introvertida mira su reloj)
La extrovertida: ¿Tienes que irte?
La introvertida: Sí, eso creo
La extrovertida: Vamos entonces
(La extrovertida se levanta)
La introvertida: Espera...
La extrovertida: ¿Si?... Dime
La introvertida: No nada, te iba a decir algo... pero no...

(Se levantan y salen de la escena, se baja el telón)

miércoles, 7 de enero de 2009

MUJER ESPEJO


Soy una mujer espejo,
no puedo pensar en arruinar los reflejos de mi alma,
ni echar fuera las ternuras del ocaso.
No dejes que piense, tampoco tú, no pienses,
no te pido que te envuelvas en la tela de una araña
o despojes tu vida envenenando otra,
o incluso que vendes con un paño el ardor de lo vivido,
no, no pido eso.
Pero soy una mujer espejo y me nutro de reflejos,
necesito andar descalza de lamentos,
vagar en silencio y refractada,
sentir tu carne entrando en mis barracas.
Sí, también los espejos sienten ansias,
el sudor de posesiones inhumanas,
los jadeos del otoño
y las ruinas de pecado.
Soy una mujer espejo, no lo olvides,
para cuando te levantes
y te invadan las ganas de mirarte
ve al espejo,
y justo ahí recuerda a la mujer
que una vez sintió el poder de tu reflejo.

Escrito por Gnóstica en fecha Miércoles, 07/01/09

viernes, 2 de enero de 2009

OTRO AÑO...


Un año que promete cambios. En mi vida se han dado algunos ya, esta ha sido una etapa de pruebas y valoraciones. Una etapa que ha sido difícil en parte pero con resultados satisfactorios al menos en el plano estable de mis emociones.
Pienso que lo importante es imponer las ansias, lo correcto al final es relativo, a veces de tan correctas que he querido hacer las cosas me ha resultado completamente lo opuesto, por eso hoy por hoy solo tomo determinaciones que son correctas para mí y no para nadie más. Al final nunca quedamos del todo bien por más que nos lo propongamos.
Quiero agradecer por este año que se fué, agradecer a quienes aparecieron en mi vida y me nutrieron de cualquier forma, agradecer a mis amigos por tenerme en cuenta y por quererme. Pero en especial te quiero agradecer a ti por una noche maravillosa, una noche que no sé si se repita (He aprendido a no crearme falsas espectativas con respecto a nada porque prefiero evitar a toda costa las desiluciones) pero sí, no te voy a negar que sí lo añoro, añoro aquellos besos que encandilaron mis pupilas y las llenaron de vida, añoro las caricias que aún queman mi piel como brazas ardientes y que hoy son parte de ella. Te agradezco por haberme hecho vibrar en un instante, en ese instante.
Quiero que sepas que pase lo que pase y dé la vida las vueltas que dé, siempre se quedará ese momento en mis internos, como un lugar que guardaré para tí, tu lugar, el que puedes venir a ocupar en el momento en que lo dispongas y sientas. Gracias por aquel regalo... mi alma y mi cuerpo también te están agradecidos...

martes, 9 de diciembre de 2008

GENTE...


Hay personas que marcan tu vida irremediablemente. Yo he conocido tanta gente en mi devenir que hasta me faltarían dedos (entre pies y manos) para contarlas. Entre toda esta gama puedo señalar a las que realmente aun están, a las que hoy por hoy sé que valen, y a esas puedo contarlas con una sola mano sobrándome en este caso unos cuantos dedos.
Hay personas que también me han decepcionado, y ni siquiera en el plano amoroso sino en otro que para mi es inquebrantable, y hablo del plano afectivo, humano, fraterno.
A mi me pasa que de una decepción jamás me recupero, quizás sea demasiado sensible o idiota, pero cuando hay personas que me decepcionan, que realmente me decepcionan, mi imaginación hace milagros para suprimirlas, simplemente las borro de mi memoria, puede ser que por algún mecanismo de defensa creado por mi misma, pero sí, las sustraigo, elimino los momentos, cuales quiera que estos hayan sido, y es que si hay algo de lo que las personas que me aprecian se deben cuidar es de no decepcionarme, no soy perfecta lo sé, también tengo mis fallas como todo ser humano, y es por lo mismo que puedo entender las fallas ajenas, tampoco soy exigente, ni siquiera reclamo presencias constantes o cotidianos a toda hora, pero hay hechos que para mí no tienen justificación y uno de ellos es la falsedad, la doble cara, la hipocresía.
Hoy una de estas personas ha sufrido la mayor metamorfosis ante mis ojos, es como descender desde la cima de una colina hasta las aguas más negras y sucias de un pantano, y sencillamente no lo esperaba. No importa mucho ahora, pues a veces uno se cansa de luchar por quien no es meritorio de ello aunque hayas creído alguna vez lo contrario. Cuando alguien a quien aprecias, a quien alguna vez le entregaste parte de vida (incluso la íntima) sin mirar atrás o pensarlo dos veces, cuando aún después de vivir innumerables cosas te mostraste tal cual eras, sin tapujos o medias tintas (incluso cuando la parte íntima llegó a su culminación total), en el momento en que pasa el tiempo y ves que a esa persona ni siquiera le interesa saber como estás, tal vez porque lo novedoso que ocupa su vida actual le lleva lejos o tal vez porque realmente le “calienta un huevo” saber como estás, justo en ese momento te das cuenta de que no vale la pena luchar, y no quiero ser dramática o pecar de muy emotiva pero es increíble como duele.
Es una pena tan grande que alguien a quien valoras (o valorabas) pierda todo de un solo tajo, que se desmorone ante tus ojos y ya ni siquiera te interese decirle, ni desees seguir luchando por tratar al menos de entender por qué actúa o no actúa, simplemente te cansas, te desarmas y llega el punto (mi punto actual) en el que te da lo mismo, en el que ya ni la recuerdas y si lo haces, no es precisamente con cariño.
Es por ello que mis amigos, mis verdaderos amigos se van reduciendo, mi cariño se va enfocando solo a quienes me alimentan con el mismo afecto, igual dedicación, a aquellos en los que en sus letras noto transparencia, frescura, aunque me escriban o nos hablemos una vez al año (jamás he pretendido dedicación total de nadie y nunca pretendería eso) pero sé que en sus afectos son honestos y limpios, que aunque solo planeemos nuestras citas en navidades o fiestas (estando el resto del año inmersos en la rutina de la vida) y sea ocacional cualquier encuentro, se denota esa fraternidad al abrazarnos (los que están cerca) ese amor de quienes están lejos y solo pueden enviar letras, pues la transparencia es visible aún en las letras, aún cuando no miras al rostro, aún cuando es solo una voz la que escuchas o son tus ojos los que vagan por una carta. La transparencia y el afecto son visibles vengan como vengan si son sinceros, si son reales.
Voy reduciendo sí, la escala de personas que realmente consta de valores, o de los que considero buenos y nobles valores, a ellos siempre, pero absolutamente siempre los llevaré dentro, incrustados en mi mente y mi piel, en cada poro y hasta en el aire que respiro.
Gracias amigos, los que aún están, y los que hoy sé que valen… Por ustedes soy, con ustedes cuento y de ustedes vivo…
Al resto, no me queda más que sentirles lástima, la carencia que hay ellos no es otra cosa que el reflejo de su propia alma vacía, y al final esos son los seres que vagan solos por la tierra... pobres... pobres...

sábado, 22 de noviembre de 2008

EN LA FRONTERA


Se miran, reconocieron lo más oculto de sus mentes solo con los ojos. Ella sentada en el sofá tomando una cerveza helada y la otra viniendo con un Martini casi atropellándola, no fue su culpa en realidad, había demasiada gente así que no quedaba mucho espacio para moverse. La amiga en común de ambas chicas celebraba el cumpleaños más cargado de la historia. Se conocen desde hace tiempo, juntas en fiestas, en discos, en pubs, ambas con parejas, Camila con su novia de años, Marc con la de turno, a veces solas, siempre conversando sobre los temas más disímiles, pero ese día en particular otro tipo de reconocimiento era manifiesto. Marc (Nombre y apariencia van de la mano) se sienta al lado de Camila y la mira, solo le ve, Camila ruborizada hasta el máximo, siempre le turbó la insistencia de unos ojos sobre ella, a pesar de ser una chica extremadamente extrovertida hay cosas que simplemente le superan, y que la miren fijamente es una de estas.
Conversan, Camila saca un tema cualquiera, un poco por el deseo de conversar con Marc, (Conversación que siempre le motivó) y un poco para verse libre de aquella mirada silenciosa y escrutante, las miradas acompañadas de palabras son más manejables para ella, porque como interlocutora se gana el premio del “Loro Dorado”.
Ríen, y mientras hablan y ríen hay roces inevitables, un pierna contra otra, una mano en un hombro, aquella sutileza las embriaga y las sacude como un huracán en pleno desierto. Camila no se lo explica, siempre se encontró tan a gusto con Marc, incluso aun cuando su pareja existía compartía con ella sin ningún tipo de energía que no fuera la social, Marc pues era otra cosa, para Marc siempre significó algo más, cosa que Camila supo un poco más avanzada la charla.
Ahora es distinto, ahora Camila siente una sacudida interna que le confunde, hace unas pocas semanas rompió con su novia por cuestiones que no vienen al caso discutir y jamás pensó que fuera a encontrar justamente en Marc algún otro deseo que no fuera el de la común plática, ahora sin embargo ella estaba experimentando otro tipo de electricidad, electricidad propiciada un poco por la mirada diferente e insaciable de Marc. Suele suceder, a veces algo nos tiene que catalizar, muchas otras pasamos por delante de alguien una y otra vez sin darnos cuenta o sin tan siquiera ver por el lado de quien pasamos, pero cuando las señales son obvias uno cambia la óptica inevitablemente.
Marc le dijo muchas cosas ese día, cosas que tenía atragantadas y que si aun no había dicho era por acato a su estatus de compromiso, y a que además no quería mansillar ni ensuciar un grupo en donde la integridad primaba y el respeto mutuo caracterizaba a todos. Ahora, claro, era diferente, Camila estaba sola y no había suciedad o irrespeto en eso, no podía seguir ocultando aquel sentimiento que le estaba quemando la garganta y el alma, ya no podía más.
Camila le escucha y mientras más habla Marc más su corazón acelera el ritmo, está nerviosa, uno porque no se esperaba esto y otra porque… aun no lo sabe bien.
Le atrae sí, nunca lo percibió pero le atrae, sus maneras, sus gestos de niño-niña medio indefinido, niño al caminar, al vestir, al mirar, niña de alma y de delicadeza interna, de palabras tiernas; niño por fuera, niña por dentro; es algo que le eleva la sangre de una manera intensa, inexplicable. Siempre se sintió atraída por este tipo de chicas, incluso fue pareja en su mayoría de chicas como Marc, pero con una amiga no, nunca le sucedió, y tal vez por eso era más intenso aun, se conocían, se percibían, se sabían, siempre se supieron. Era como estar en la frontera, entre atracción y amistad, sentimiento encontrado que también le asustaba un poco. Camila nunca fue de darse por completo, pero con Marc siente la necesidad de darse y esto le atemoriza, a Camila no le agrada sentirse vulnerable ante nadie pero con Marc tiene el alma completamente al desnudo, Marc la conoce, sabe como piensa y lo que piensa, siempre tuvieron esa conexión, Marc simplemente la interpreta.
Ella sabe que Camila teme, le agarra la mano y solo le dice – Yo también – Camila sonríe, no le extrañan estos tipos de traducciones mentales cuando se trata de Marc, se acercan, la respiración apremia… se besan, se besan como si nadie más existiera en aquella sala, se besan mientras cuatro manos recorren dos rostros, como si no pudieran creer que están entrelazadas, una frente a otra, labio a labio, corazón y alma.
Se escabullen, no ven a nadie, nadie las ve, van la azotea, encima de todos y del mundo y se tumban solo con la noche como escenario, la única luz: la media Luna, el manto: sus propias pieles.
Se desgarran, Marc la toma como si se le fuera a escapar, la aprieta con su cuerpo, con rudeza y delicadeza a la vez, con desesperación cuando la piel de Camila se le muestra brillante ante aquella luz tenue, cuando toca aquella suavidad, su perfume, a Marc le enloquece su perfume, le dice al oído, Camila vuela.
Marc la posee, la posee como si no pudiera saciar nunca su apetito, la posee su boca, su carne, entra y sale de ella como si se le fuera la vida en ello, y Camila se deja, se entrega a todo tipo de posesiones, ella sabe, sabe muy bien como llevar a Camila a la levitación de todos los sentidos, se vuelven una, fundidas en piel, diluidas de sudor, se avecina la tormenta y viene, se vierten como un torrente de catarata, los gritos y gemidos asustan a las palomas que salen volando como haciendo gala de aquel acto, jadean, se besan, ríen, se abrazan y duermen, quedando así por algunas horas aun entrelazadas, aun fundidas en carne.
Hoy, Camila no tiene suficientemente claro lo que vendrá, Marc esta segura pero le deja su espacio.
Hoy, Camila está sintiendo necesidad y sed de Marc, una sed insaciable de verle, de fundirse una vez más en sus poros, de ser parte de su cuerpo; y aunque vivir en la frontera no es lo que necesita ahora, está consciente de que puede cruzarla si del otro lado le espera Marc, tendiéndole la mano.

lunes, 10 de noviembre de 2008

LO PIDES... LO CUMPLO...


Hace unos días me pediste que te hiciera un poema... acá lo tienes, es tuyo...

CIRCUNSTANCIA

Si dijera tu nombre,
tal vez terminarían los pecados,
las miserias del Sol se extinguirían,
la pena, no cayera en los ojos de los muertos.
Si dijeras mi nombre,
el invierno arrancaría las fronteras
se detendría el tráfico para apostarle a un crucigrama,
viajarían mis espectros cuando todo lo imagine.
No,
¿La verdad? No lo imagino,
creo que podría ver primero a un gato muriéndose de risa,
escuchar a los perros maullándole a la Luna (Que graciosa visión).
Pero si lo dices,
si pronuncias mi nombre en todas sus variantes:
Como en aquella en que estoy en la cocina bañada de sudor (calor insoportable)
o cuando mis impulsos hacen que le cante a la ducha como si me viera,
o en esas otras, en que todo tipo de sudores arrasan con mi género,
y el arco de mi espalda eleva sus modales,
y los gritos explotan mis arterias…
Si justamente ahí dices mi nombre,
podrás reconocer la estampa de mi esencia
viéndome morir en dos suspiros
ahogada con la voz en mi garganta.
Cuando digas mi nombre, si lo dices,
asegúrate en cerrar todas las puertas,
invadir cualquier nostalgia,
empeñarte el esqueleto
y vaciar la circunstancia de tu carne.
Aunque… si he de ser sincera,
¿La verdad?
No... no creo que lo digas.

Escrito por Gnóstica el 9/11/08 (11:00 p.m)

viernes, 7 de noviembre de 2008

SIN PALABRAS...


Hace varios días que no posteo nada – “mea culpa” – La verdad es que a veces entre la presión del trabajo y los “andares” llega un momento en que te sientas frente a tu Blog y te dices “¿Bueno, y ahora de qué hablo? ¿Qué tengo que decir?” y no es que tengamos que postear por obligación, pero hasta cierto punto me siento comprometida por mantener este pedazo de mundo al día, cuando pasan el tiempo y no escribo me siento con un trozo de ala muerta y es que en cierta medida llegas a sentir un compromiso con este pequeño espacio, al menos a mi me sucede así.
Hoy me siento con ganas de hablar, nada en particular y mucho en particular, pienso que los temas salen por sí solos y aquí me encuentro, con un tropel de letras que casi se teclean por sí solas.
Ando por estos días sintiendo la soledad a punta de diente, caigo en la cuenta de cosas que se han ido y me duelen las palabras. Hace unos días mi novia y yo rompimos después de varios años, en realidad fui yo quien lo determinó así, por asuntos varios, pero el fundamental fue la inhibición.
Es curioso, tengo tantos posts que hablan sobre eso, de parejas gays que tienen problemas en esta sociedad por el mismo asunto, la no auto-aceptación, y sin darme cuenta he venido posteando mi historia inconscientemente. Mi novia (o ex-novia) es una chica excelente, con una sensibilidad y nobleza absoluta, creo que eso fue lo primero que vi en ella, hemos vivido por varios años una relación medio adolescente pero que no dejaba de ser gratificante, solo que sus miedos fueron mellando un poco las pasiones. Sí, una vez más se pone de manifiesto que debemos ser enérgicos y firmes a la hora de querer una vida, en el momento de asumirnos como lo que somos y empezar por querernos a nosotros mismos, como dije en otros posts: Si no parte de nosotros la aceptación ¿Cómo podemos pretender que la sociedad nos acepte? Eso le pasa a mi novia (aún no me acostumbro a llamarla ex). Cuando nos sentamos a conversar y yo llegué a la decisión casi entró en shock, me reprochó, me recriminó pero lo entendí, generalmente el ser humano escapa pasando sus propias culpas a otros, pero lo cierto es que a pesar de haber luchado a capa y espada por esta relación, después de haber tenido innumerables charlas sobre este tema creo que finalmente llegué a mi límite, soy grande ya, ella también, no podemos estar viviendo una vida de pendejas cuando somos pareja, lo que se dice pareja, eso abarca muchas cosas más allá de 4, 5 o 6 horas en una cama desplegando de mil maneras los placeres, no, la vida en pareja implica también acompañarse, estar, vencer temores, enfrentar al mundo si es preciso pero vivir, y hacerlo con quien escogiste para ello. Fueron años de lucha, de terapia psicológica, de disgustos en muchos casos, pero el final siempre fue el mismo “Palabras” – Voy tratar, voy a cambiar, ten paciencia…. – llega un momento en que necesitas ver hechos, yo estoy en ese período ahora mismo, las palabras son fáciles de pronunciar pero los hechos, esos te demuestran cuanto están dispuestos a hacer y asumir por ti. Ya di hasta que pude sin recibir casi nada, ahora estoy en la etapa de recibir aunque sea algo.
Hoy estoy en la espera de vislumbrar cómo vendrán las cosas, hacia dónde apuntarán y aunque no sé si aún podamos tener alguna salvación (pienso que sí) solo tengo algo bien claro, las palabras hoy por hoy ya no me sirven.